
Una masiva misa ricotera despide al Indio Solari en Rosario y el país: el adiós en el Monumento.
Como ocurrió en Buenos Aires y otras ciudades del país, los fanáticos del artista e ídolo popular se juntaron este viernes a la noche para homenajearlo frente al río Paraná.
"¿Y si mañana es el último concierto?", le preguntaron al Indio Solari y su respuesta aún resuena: "Festejemos". Con una mezcla de duelo, homenaje y celebración por el artista e ídolo popular que murió este viernes, los rosarinos y las rosarinas se reunieron desde las 18 en el Monumento a la Bandera para protagonizar “la última gran misa ricotera”.
Como ocurrió de forma masiva en Buenos Aires y otras ciudades del país, la misa ricotera para despedir a Carlos Alberto Solari se desató sin esperar la confirmación oficial de dónde y cuándo se hará el funeral público.
Amigos y amigas que se abrazaron y lloraron; otros que cantaron y padres o madres que compartieron el momento con sus hijos. “Con mucha emoción, pensando que esto recién empieza, porque es un legado muy grande que nos deja con sus letras y canciones. Era un grande, un héroe”, dijo uno de los fieles con su hija en los hombros.
“El Indio generó todo esto en nosotros, los amigos, las previas, los recitales y venimos acá a homenajearlo y despedirlo entre todos”, sumó una joven con un grupo de amigos que se conocieron en recitales. Incluso una pareja que selló su amor en medio de un recital del Indio porque él le propuso a ella casamiento: “Era un artista con todas las letras. Ahora va a ser leyenda”.
"Esta es la última gran misa. El Indio fue la cosa más hermosa que tuvimos en nuestro país", agregó otro hombre en el luto festivo de los ricoteros locales.


Entre lágrimas, abrazos y banderas, los seguidores compartieron lo que significó su obra en sus vidas y el legado que deja en la cultura popular.
Lo del Monumento en Rosario fue apenas un eco de lo que ocurre en las calles. La cultura popular de Los Redondos vive en las paredes, en los portones, en los históricos locales de música del centro, en las banderas en la cancha y en las remeras gastadas de quienes aman sus canciones.


Las huellas
Por supuesto que el Indio Solari vive y vivirá por siempre en sus canciones, en sus geniales ocurrencias, en los mensajes encriptados de sus letras. Desde “todo preso es político” hasta “las piernas más bonitas”. Pero un artista popular de la talla de Carlos Alberto Solari también vive en las calles, en los estadios de fútbol, en las remeras compradas a la salida de los recitales a costa de resignar el sánguche y la coca que el estómago reclamaba.

En Rosario, el Indio vive en todos los lugares que el arte y la cultura popular pueden abrirse espacio. En los grafitis de las paredes de todos los barrios, en las banderas de las canchas, en los portones pintados con aerosol. Y más acá, en las historias de Instagram musicalizadas con sus inmortales estrofas.

La calva, las gafas oscuras, el mameluco, la postura chaplinesca y desafiante a la vez. El Indio sigue cantando con su garganta filosa e inconfundible en las bateas de las disquerías del centro, ahí donde tantos y tantas fueron a comprar su primer “Gulp”, “Oktubre”, “Bang Bang”, “La mosca y la sopa” o “Lobo suelto”.


Por todo eso, y por mucho más, el Indio no murió. Y sus feligreses, graciosos y valientes, irán a misa este viernes gris en todo el país.

FUENTE: ROSARIO3.